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Científicos lanzan advertencia a la humanidad

14 Noviembre 2017
Científicos lanzan advertencia a la humanidad

En los últimos 25 años las tendencias en nueve temas medioambientales "sugieren que la Humanidad sigue arriesgando su futuro", aunque hay algunas excepciones como la estabilización de la capa de ozono.

Esta es la segunda advertencia sobre los peligros del futuro pues todas las tendencias han empeorado desde 1992, cuando más de 1.700 científicos, entre ellos todos los premios nobel, firmaron "Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad", publicada por la Unión de Científicos Preocupados.

Los expertos que redactaron el texto, un equipo internacional dirigido por el profesor de la Universidad de Oregon William Ripple, utilizó datos entregados por agencias gubernamentales y organizaciones sin fines de lucro para concluir que la amenaza constituye un daño sustancial e irreversible para la Tierra.

Algunas personas, "podrían tener la tentación de ignorar estas evidencias y pensar que estamos siendo alarmistas", indicó Ripple, pero "los científicos saben interpretar datos y mirar a las consecuencias a largo plazo". Quienes firmaron esta segunda advertencia no sólo están dando una falsa alarma.

Antes al contrario, "están reconociendo las señales obvias de que vamos por un camino insostenible -agregó-".

Los científicos no sólo han advertido, sino también descrito 13 formas en las que gobierno y ciudadanía pueden trabajar: el establecimiento de más reservas terrestres y marinas, el reforzamiento de leyes contra la caza furtiva, la restricción del comercio de vida silvestre, una mayor planificación familiar, un cambio de dieta basado en vegetales, la adopción masiva de energías renovables y tecnologías verde, entre otras. "Esperamos que nuestro documento encienda un amplio debate público sobre el medioambiente y el clima global".

El manifiesto recoge algunas de esas señales, entre las que destacan una reducción del 26% en la cantidad de agua dulce disponible por habitante; una reducción en la captura de peces salvajes, a pesar de los esfuerzos; un aumento del 75% en el número de zonas muertas en los océanos; una pérdida de más de 121 millones de hectáreas de bosque; continuos aumentos en las emisiones globales de carbono y en las temperaturas promedio; un aumento del 35% de la población humana; y una reducción del 29% en el número de mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces.

Pero no todo está perdido, la disminución de las sustancias que desgastan la capa de ozono y el crecimiento de las energías renovables, son una prueba de que hacer los cambios necesarios puede resultar benéfico para nuestro mundo, señalan los investigadores.