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Un país más dividido que antes después de las elecciones — Estados Unidos

09 Noviembre 2018
Un país más dividido que antes después de las elecciones — Estados Unidos

Las elecciones de medio mandato de Estados Unidos abrieron una nueva etapa en la administración de Donald Trump.

Aún faltan los resultados finales, pero según las proyecciones los demócratas arrebatarían a los republicanos unos 30 escaños, de los 23 que necesitan para la mayoría, sumando en total cerca de 229 frente a 206 del oficialismo, según las estimaciones de The New York Times.

Los resultados de los comicios de mitad de legislatura resaltaron el orden político del país, que se ha acelerado durante la presidencia de Donald Trump. Las elecciones intermedias confirmaron que Florida es un estado donde las elecciones se deciden por un escaso margen y en consecuencia pueden pasar días sin conocerse ganador.

La lista de conquistas latinas arranca con una puertorriqueña, que con sus 29 años es la más joven en llegar al Congreso: la socialdemócrata Alexandria Ocasio-Cortez.

La Casa Blanca ha estado haciendo hincapié sobre las aciagas perspectivas históricas que enfrentaba: en las tres últimas décadas, 2002 fue la única elección de mitad de legislatura en la que el partido que gobernaba logró más bancas en el Senado.

Sin embargo, el hecho de que los republicanos reforzaron su mayoría en el Senado (donde ganaron dos asientos) prácticamente le garantiza que no será tumbado en un "impeachment".

Los republicanos mantienen el Senado -incluso amplían un poco su mayoría- y los demócratas se hacen con la Cámara de Representantes.

"Y eso probablemente será mejor para mí políticamente".

El mandatario aseguró que "pueden jugar ese juego".

Pero las victorias demócratas se limitaron a la Cámara.

Concretamente los demócratas buscan prohibir grandes donaciones políticas, hacer más estrictos los requerimientos de transparencia para corporaciones y otros donantes grandes, proteger la seguridad electoral, exigir por ley que los candidatos a presidente y vicepresidente revelen sus declaraciones de impuestos y prohibir que los legisladores se integren a juntas corporativas.

También en la agenda, en medio del fervor antiinmigrante de Trump, los demócratas tienen ayudar a los jóvenes conocidos como dreamers a quedarse en el país permanentemente.

Pelosi, de 78 años, no recogió el guante, pero el martes, cuando festejó la recuperación de la Cámara de Representantes, ya había prometido que su objetivo no sería iniciar un juicio político contra el presidente.

A horas de las elecciones, el gobierno sufrió la primera baja. El presidente anunció por Twitter la salida del fiscal general del país, Jeff Sessions, con quien estaba molesto por la investigación del Rusiagate, y nombró en su lugar a Matthew Whitaker, quien era el segundo de Sessions en el Departamento de Justicia. "La respuesta es sí", dijo Trump tras escuchar la respuesta de Pence.

Luego volvió a su actividad favorita que es enfrentarse con la prensa, a la que suele calificar como "el gran enemigo" de los estadounidenses.

"Ayer tuvimos una Gran Victoria, ¡a pesar de la presión de la Prensa Hostil!", añadió. En la conferencia de prensa que brindó ayer se disgustó con los periodistas, mandándolos a sentar y diciéndole a uno que es "una persona maleducada, terrible". A otro le dijo: "No soy ningún admirador tuyo tampoco". El primer enfado de Trump ocurrió cuando el periodista Jim Acosta, de la cadena CNN, rebatió la caracterización del presidente de la caravana de migrantes que avanza por México hacia Estados Unidos como una "invasión" inminente.

Trump respondió así cuando el periodista le preguntó sobre temas migratorios y el mandatario le dijo que “era suficiente”. Y Pence dijo que sí.

Ola femenina. Uno de los efectos de la llegada de Trump a la Casa Blanca fue el resurgir del movimiento feminista.

Ambos partidos deberán hacer examen de conciencia antes de que el nuevo Congreso tome posesión en enero, pero es improbable que el presidente se sume a ese ejercicio, como sí hicieron George W. Bush y Barack Obama durante sus derrotas en las legislativas de 2006 y 2010, respectivamente.

Los estadounidenses eligieron un 116ª Congreso dividido, lo que augura que los dos últimos años del gobierno de Trump van a ser movidos.

Alta participación. La cifra de votantes en las elecciones del martes superó los 113 millones, un número mucho mayor a los 84 millones registrados para votar en 2014.