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Murió el único detenido por el femicidio de Araceli Fulles

16 Abril 2019
Murió el único detenido por el femicidio de Araceli Fulles

"La verdad, no le deseo la muerte a nadie".

El funcionario judicial no sólo estuvo en el penal tomando declaraciones y monitoreando las pericias, sino que secuestró hasta la olla que usaron los dos compañeros de celda de la víctima para quemarle en un 60% su cuerpo. "Estoy sorprendida. Quería verle la cara, que hablara en el juicio", dijo la mujer, quien esperaba que en el juicio el hombre contara lo que realmente ocurrió con su hija. "Lo golpearon, lo patearon y le tiraron agua hirviendo sobre el rostro, tórax, abdomen, región inguinal y piernas", cita Clarín.

Al respecto de la agresión a Badaracco Ferreyra, uno de los implicados, según fuentes del SPB, habría señalado que la misma estaría vinculada a "problemas de presos" que "teníamos que arreglar de esta manera". Los guardias escucharon gritos y vieron que Badaracco era agredido por los compañeros, por lo que ingresaron y detuvieron el ataque.

La olla de donde vino el agua hirviente también fue secuestrada.

Hoy, Infobae los da a conocer junto con sus antecedentes penales que constan en registros penitenciarios.

Darío Badaracco (31), el único detenido por el femicidio de Araceli Fulles (22), murió tras recibir un ataque de otros reos en una cárcel de Argentina.

Badaracco había sido detenido hace poco menos de dos años y "tenía una conducta ejemplar en el penal".

El 2 de abril se cumplieron dos años del brutal femicidio de Araceli Fulles: la joven fue abusada, estrangulada, descuartizada y sepultada bajo una losa en la casa de Darío Badaracco.

Todo comenzó el 8 de abril último, alrededor de las 17, en la celda 766 del Pabellón 10 de la Unidad 2 de Sierra Chica, donde el presunto asesino estaba alojado con otros dos presos.

El jueves 27 del mismo mes, unos perros rastreadores encontraron su cuerpo desnudo y cubierto con cal debajo de un contrapiso, a unos 35 centímetros de profundidad, en la casa de la familia Badaracco.

La prisión preventiva de los cinco acusados había sido dictada el 5 de junio de aquel año por el juez de Garantías Martín Porto, a pedido de la fiscal Graciela López Pereyra; fallo que posteriormente fue apelado. Lo último que sus padres supieron de ella llegó en forma de mensaje bien temprano por la mañana: "Prepará el mate que voy para allá". Pese a que Badaracco era el único detenido, otros ocho imputados aguardan el libertad el juicio.